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24 de agosto de 2019

La Amazonia: ni salvaje, ni pulmón, ni granero del mundo. Leonardo Boff. Publicado por Ana Luisa muñoz Flores.




Imagen: Ana Luisa muñoz Flores. AlumuFlores. Rocío



2019-07-12

El Sínodo pan-amazónico que se celebrará en octubre de este año en Roma demanda un mejor saber sobre el ecosistema amazónico. Hay que deshacer mitos.
Primer mito: el indígena como salvaje y genuinamente natural, y por eso en sintonía perfecta con la naturaleza. Se regularía por criterios no-culturales sino naturales. Estaría en una especie de siesta biológica ante la naturaleza, en una perfecta adaptación pasiva a los ritmos y a la lógica de la naturaleza.

Esta ecologización de los indígenas es fruto del imaginario urbano, fatigado por el exceso de tecnificación y de artificialización de la vida.

Lo que podemos decir es que los indígenas amazónicos son humanos como cualquier otro ser humano y, como tales, están siempre en interacción con el medio. La investigación comprueba cada vez más el juego de interacción entre los indígenas y la naturaleza. Ellos se condicionan mutuamente. Las relaciones no son “naturales” sino culturales, como las nuestras, en un intrincado tejido de reciprocidades. Tal vez los indígenas tienen algo de singular que los distingue del hombre moderno: sienten y ven a la naturaleza como parte de su sociedad y cultura, como prolongación de su cuerpo personal y social. No es, como para los modernos, un objeto mudo y neutro. La naturaleza habla y el indígena entiende su voz y su mensaje. La naturaleza pertenece a la sociedad y la sociedad pertenece a la naturaleza. Están siempre adecuándose mutuamente y en proceso de adaptación recíproca. Por eso están mucho más integrados que nosotros. Tenemos mucho que aprender de la relación que ellos mantienen con la naturaleza.

Segundo mito: la Amazonia es el pulmón del mundo. Los especialistas afirman que la selva amazónica se encuentra en un estado clímax. Es decir, se encuentra en un estado óptimo de vida, en un equilibrio dinámico en el cual todo es aprovechado y por eso todo se equilibra. Así la energía fijada por las plantas mediante las interacciones de la cadena alimentaria conoce un aprovechamiento total. El oxígeno liberado de día por la fotosíntesis de las hojas es consumido de noche por las propias plantas y por los demás organismos vivos. Por eso la Amazonia no es el pulmón del mundo.

Pero funciona como un gran filtro del dióxido de carbono. En el proceso de fotosíntesis se absorbe gran cantidad de carbono. Y el dióxido de carbono es el principal causante del efecto invernadero que calienta la tierra (en los últimos 100 años aumentó un 25%). Si un día la Amazonia fuese totalmente deforestada, serían lanzadas a la atmósfera cerca de 50 mil millones de toneladas de dióxido de carbono al año. Habría una mortandad en masa de organismos vivos.

Tercero mito: la Amazonia como el granero del mundo. Así pensaban los primeros exploradores como von Humboldt y Bonpland y los planificadores brasileros en tiempos de los militares en el poder (1964-1983). No lo es. La investigación ha demostrado que “la selva vive de sí misma” y en gran parte “para sí misma” (cf. Baum, V., Das Ökosystem der tropischen Regeswälder, Giessen 1986, 39). Es lujuriante pero con un suelo pobre en humus. Parece una paradoja. Lo dejó bien claro el gran especialista en Amazonas Harald Sioli: “la selva crece realmente sobre el suelo y no del suelo” (A Amazônia, Vozes 1985, 60). Y lo explica: el suelo es solamente el soporte físico de una trama intrincada de raíces. Las plantas se entrelazan por las raíces y se sostienen mutuamente por la base. Se forma un inmenso balance equilibrado y ritmado. Toda la selva se mueve y danza. Por esto, cuando una es derribada arrastra con ella a otras varias.

La selva conserva su carácter exuberante porque existe una cadena cerrada de nutrientes. Están los materiales en descomposición en el suelo, la capa vegetal de hojas, frutos, pequeñas raíces, excrementos de animales silvestres, enriquecidos por el agua que gotea de las hojas y el agua que escurre de los troncos. No es el suelo lo que nutre los árboles. Son los árboles los que nutren el suelo. Estos dos tipos de agua lavan y arrastran los excrementos de los animales arborícolas y animales de especies mayores como aves, macacos, coatis, perezosos y otros, así como la miríada de insectos que tienen su hábitat en la copa de los árboles. Existe también una enorme cantidad de hongos y un sinnúmero de micro-organismos que juntamente con los nutrientes reabastecen las raíces. Por las raíces, la sustancia alimenticia va a las plantas garantizando la exuberancia extasiante de la Hiléia amazónica. Pero se trata de un sistema cerrado con un equilibrio complejo y frágil. Cualquier pequeño desvío puede acarrear consecuencias desastrosas. El humus no alcanza comúnmente más que 30-40 centímetros de espesor. Con las lluvias torrenciales es arrastrado fuera. En poco tiempo aflora la arena. La Amazonia sin la selva puede transformarse en una inmensa sabana o hasta en un desierto. Por esto la Amazonia jamás podrá ser el granero del mundo, pero seguirá siendo el templo de la mayor biodiversidad.

Constataba el especialista de la Amazonia, Shelton H. Davis, en 1978 y sirve igualmente para 2019: “En este momento se está librando una guerra silenciosa contra pueblos aborígenes, contra campesinos inocentes y contra el ecosistema de selva en la cuenca amazónica” (Víctimas del milagro, Saar 1978, 202). Hasta 1968 la selva estaba prácticamente intacta. Desde entonces, con la introducción de los grandes proyectos de las hidroeléctricas y del agronegocio, y hoy con el anti-ecologismo del gobierno Bolsonaro, continúa la brutalización y la devastación de la Amazonia.


14 de junio de 2019

Ecología en fragmentos: todo está relacionado con todo por Leonardo Boff. Publicado por Ana Luisa Muñoz Flores




         
           

      Imagen: "En las fronteras del Ser".  Ana Luisa Muñoz flores.  alumuflores



La ecología se ha transformado en el contexto general de todos los problemas, proyectos oficiales y privados. A ella está ligado el futuro de nuestro planeta y de nuestra civilización. De donde se deriva su importancia ineludible. O cambiamos de manera de habitar la Casa Común o podemos conocer situaciones ecológicas y sociales dramáticas, dentro de no mucho tiempo. Aquí van fragmentos de un discurso ecológico, parte de un Todo más grande y vasto.

1. La irracionalidad de nuestro estilo de vivir

El modelo de sociedad y el sentido de la vida que los seres humanos han proyectado para sí, por lo menos en los últimos 400 años, están en crisis.
Este modelo nos hacía creer que lo importante es acumular gran número de medios de vida, de riqueza material, de bienes y servicios a fin de poder disfrutar de nuestro corto paso por este planeta.
Para realizar este propósito nos ayudan la ciencia que conoce los mecanismos de la naturaleza y la técnica que hace intervenciones en ella para beneficio humano. Se ha procurado hacer eso con la máxima velocidad posible.
En definitiva, se busca el máximo beneficio con el mínimo de inversión y en el tiempo más breve posible.
El ser humano, en esta práctica cultural, se entiende como un ser sobre las cosas, disponiendo de ellas a su gusto, nunca como alguien que está con las cosas, conviviendo con ellas como miembro de una comunidad mayor, planetaria y cósmica.
El efecto final y triste, solamente ahora visible de forma innegable, es el que se expresa en esta frase atribuida a Gandhi: “la Tierra es suficiente para todos, pero no para los consumistas”.
Nuestro modelo civilizatorio es tan absurdo que, si los beneficios acumulados por los países ricos se generalizaran a los demás países, necesitaríamos otras cuatro Tierras iguales a la que tenemos.
Ello muestra la irracionalidad que este modo de vivir implica...

2. La naturaleza es maestra

En momentos de crisis civilizatoria como nuestra es imperioso consultar a la fuente originaria de todo: la naturaleza, la gran maestra. ¿Qué nos enseña?
Ella nos enseña que la ley básica de la naturaleza, del universo y de la vida no es la competición, que divide y excluye, sino la cooperación, que suma e incluye.
Todas las energías, todos los elementos, todos los seres vivos, desde las bacterias y los virus hasta los seres más complejos, estamos todos inter-retro-relacionados y, por eso, somos interdependientes. Uno coopera con el otro para vivir.
Una red de conexiones nos envuelve por todos los lados, haciéndonos seres cooperativos y solidarios. Queramos o no, esta es la ley de la naturaleza y del universo. Y gracias a esta red de interdependencias hemos llegado hasta aquí.

Esa suma de energías y de conexiones nos ayuda a salir de las crisis y a fundar un nuevo ensayo civilizatorio. Pero nos preguntamos: ¿somos suficientemente sabios para hacer frente a situaciones críticas y responder a los nuevos desafíos?

3. Todo está relacionado con todo

La realidad que nos rodea y de la cual somos parte no debe ser pensada como una máquina sino como un organismo vivo, no como constituida de partes estancas, sino como sistemas abiertos, formando redes de relaciones.

En cada ser y en el universo entero prevalecen dos tendencias básicas: una es la de autoafirmarse individualmente y otra la de integrarse en un todo mayor. Si no se autoafirma corre el riesgo de desaparecer. Si no se integra en un todo mayor, corta la fuente de energía, se debilita y puede también desaparecer. Es importante equilibrar estas dos tendencias. En caso contrario caemos en el individualismo más feroz –la autoafirmación– o en el colectivismo más homogeneizador – la integración en el todo. Por eso siempre tenemos que ir y venir de las partes al todo, de los objetos a las redes, de las estructuras a los procesos, de las posiciones a las relaciones.

La naturaleza es, pues, siempre co-creativa, co-participativa, ligada y re-ligada a todo y a todos y principalmente a la Fuente Originaria de donde se originan todos los seres.

4. Desde el comienzo está presente el fin

El fin está ya presente en el comienzo. Cuando los primeros elementos materiales después del big bang empezaron a formarse y a vibrar juntos, ahí se anunciaba ya un fin: el surgimiento del universo, uno y diverso, ordenado y caótico, la aparición de la vida y el irrumpir de la conciencia.

Todo se movió y se interconectó para dar inicio a la gestación de un cielo futuro, que empezó ya aquí abajo, como una semillita, y fue creciendo y creciendo hasta acabar de nacer en la consumación de los tiempos. Ese cielo, desde el comienzo, es el propio universo y la humanidad llegados a su plenitud y consumación.

No hay cielo sin Tierra, ni Tierra sin cielo.

Si es así, en lugar de hablar de fin del mundo, deberíamos hablar de un futuro del mundo, de la Tierra y de la Humanidad que entonces serán el cielo de todos y de todo.



2019-05-05   Leonardo Boff

11 de marzo de 2019

TODOS SOMOS UNO(A) CON LA TIERRA Y EL UNIVERSO. Ana Luisa Muñoz Flores. Prologo.







Título: "Umbral Universo"
Nombre: Ana Luisa Muñoz Flores




Para leer y comprehender este libro
se necesita, se necesita…
Joel Muñoz

Este libro de mi amiga Ana Luisa Muñoz Flores me ha puesto a pensar y querer saber más  de esta unidad indisoluble de lo humano con el todo, también de la no separación entre espíritu/materia porque todo es energía en diferentes formas, desde lo duro tangible hasta lo inmaterial, sutil, intangible y divino.
“Se requiere de una intención consciente, una mente abierta, un corazón sincero y una emoción elevada, trabajar en conjunto para que todas aquellas posibilidades que existen en el mundo cuántico se puedan llevar a cabo”. 

Se necesita entrar sin prejuicios, dogmas o leyes a leer, conversar y relacionar ciencia, religión, conciencia, espíritu, emoción, energía, objetividad, subjetividad, física cuántica, luz, mente, hemisferio derecho, hemisferio izquierdo, imaginación, intuición, percepción, realidad, neurociencia, sicología. Experiencia, cultura, entorno, lenguaje, construcción de realidad, hardware y software cerebral, materia, cableado del cerebro, conexiones sinápticas, programación neurolingüística, cambio, ser, querer ser, estar siendo, Yo cuántico, meditación, micromundos, universo, tierra, unidad, Todo.
. 
“Neuroplasticidad, la capacidad que tiene el cerebro para renovarse por medio de los estímulos externos y nuestros pensamientos conscientes”. (Una de las bases de la sicología humanista transpersonal)

Para crecer  y renovarnos con este libro también se necesita:
Comprender que la tierra es un ser vivo y que tiene los mismos derechos a la vida del ser humano. Y que los seres humanos tenemos el deber de cuidarla si queremos también cuidar nuestras propias vidas. Significa que somos parte de un Todo, la tierra,  y que la nueva era significa buscar “un modo de vida sustentable”, no sólo un desarrollo sustentable como lo plantea la economía. Significa también redescubrir y reinventarnos con base en el altruismo humano y la cooperación, abiertos a la metafísica y a la espiritualidad como modalidades integradas e insustituibles del conocimiento y la acción. Así al menos lo plantea también el filósofo Ken Wilber en su obra “Los tres ojos del conocimiento”, donde valida como igualmente importantes, pero en diferentes profundidades,  el conocimiento a través de la experiencia sensorial carnal (Sensibilia),  el conocimiento a través de la comprensión de lo simbólico y abstracto (Intelligibilia) y el conocimiento a través de la espiritualidad, lo que está más allá de lo que podemos ver, tocar, medir, etc. (Transcendelia)  *

Ana Luisa nos invita a abrir la mente para comprender la vida de un modo distinto al enfoque tradicional, basado en el método científico que valida como verdad sólo lo que puede ser medido con sus instrumentos, que separa ciencia de espíritu, que fragmenta al ser separándolo de la tierra y del universo, que se niega a aceptar que todo es energía, incluida la materia, vale decir, todos somos uno, más  precisamente todas y todos somos una, la parte inteligente de la tierra, a la vez parte de la creación universal.  

Este libro nos invita también a comprender la ciencia (principalmente la física cuántica) como un camino para descubrir claves sobre quiénes somos, de dónde venimos, para dónde vamos y que sentido puede tener todo esto que llamamos vida
Cuando yo era niño divagaba antes de dormirme. Pensaba que era parte de un universo mayor, como lo son los insectos parte del jardín, los microbios parte de nuestro cuerpo, nosotros parte de la tierra y del sistema solar como a la vez éste era parte de un cuerpo vivo aún más gigantesco, las galaxias. Estas a su vez, cuerpos vivos de un Todo mayor, el universo. También pensaba que Dios vivía en cada uno de esos universos, en diferentes escalas. Así, nosotros podíamos aparecer como minúsculas criaturas dentro de un universo o gigantes inmensos en otras escalas. 

Luego, con los años, me explicaron también que la existencia inmaterial abarcaba más de una decena de niveles de desarrollo espiritual, que la vida – en ese sentido – es vida eterna, vidas de eterno aprendizaje y acercamiento a la perfección. Este avance del espíritu aquí y ahora, en esta vida, debía basarse en la verdad que nace de la relación del Yo con el Yo, Yo con la familia, Yo con la comunidad cercana,  Yo con la sociedad, Yo con el medio ambiente y todos los seres vivos,  Yo con el planeta, Yo con el universo,  Yo con el Ser superior (como queramos designarlo). La no-verdad en las relaciones o círculos de existencia trae consigo las enfermedades del cuerpo y del alma. Para superar la no verdad que produce quiebres entre los círculos de la existencia, es necesario “ponerle verdad a la vida”.

Esta es la invitación final que yo vislumbro en este libro. La ampliación del estado de conciencia para ver más allá de lo inmediato, lo conocido, lo ordinario y lo que ya no da respuestas a las preguntas sobre el sentido de la existencia.
Recomiendo este libro para pensar, conversar, crear y participar de la construcción de una vida sostenible.

*https://books.google.cl/books?id=gInIy9KuvfQC&pg=PA159&lpg=PA159&dq=sensibilia+ken+wilber&source=bl&ots=d00C2cwWka&sig=Ywx3xgSelp_tnUGmcxtsQLMWQPg&hl=es&sa=X&ved=2ahUKEwjQldyn4ebdAhVCS5AKHRXfDuIQ6AEwAHoECAgQAQ#v=onepage&q=sensibilia%20ken%20wilber&f=false




       

















libro: "TODOS SOMOS UNO(A) CON EL UNIVERSO Y LA TIERRA". ANA LUISA MUÑOZ FLORES






                    Para leer y comprehender este libro
se necesita, se necesita…
Joel Muñoz


Este libro de mi amiga Ana Luisa Muñoz Flores me ha puesto a pensar y querer saber más  de esta unidad indisoluble de lo humano con el todo, también de la no separación entre espíritu/materia porque todo es energía en diferentes formas, desde lo duro tangible hasta lo inmaterial, sutil, intangible y divino.

“Se requiere de una intención consciente, una mente abierta, un corazón sincero y una emoción elevada, trabajar en conjunto para que todas aquellas posibilidades que existen en el mundo cuántico se puedan llevar a cabo”. 

Se necesita entrar sin prejuicios, dogmas o leyes a leer, conversar y relacionar ciencia, religión, conciencia, espíritu, emoción, energía, objetividad, subjetividad, física cuántica, luz, mente, hemisferio derecho, hemisferio izquierdo, imaginación, intuición, percepción, realidad, neurociencia, sicología. Experiencia, cultura, entorno, lenguaje, construcción de realidad, hardware y software cerebral, materia, cableado del cerebro, conexiones sinápticas, programación neurolingüística, cambio, ser, querer ser, estar siendo, Yo cuántico, meditación, micromundos, universo, tierra, unidad, Todo......."



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