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11 de marzo de 2019

libro: "TODOS SOMOS UNO(A) CON EL UNIVERSO Y LA TIERRA". ANA LUISA MUÑOZ FLORES






                    Para leer y comprehender este libro
se necesita, se necesita…
Joel Muñoz


Este libro de mi amiga Ana Luisa Muñoz Flores me ha puesto a pensar y querer saber más  de esta unidad indisoluble de lo humano con el todo, también de la no separación entre espíritu/materia porque todo es energía en diferentes formas, desde lo duro tangible hasta lo inmaterial, sutil, intangible y divino.

“Se requiere de una intención consciente, una mente abierta, un corazón sincero y una emoción elevada, trabajar en conjunto para que todas aquellas posibilidades que existen en el mundo cuántico se puedan llevar a cabo”. 

Se necesita entrar sin prejuicios, dogmas o leyes a leer, conversar y relacionar ciencia, religión, conciencia, espíritu, emoción, energía, objetividad, subjetividad, física cuántica, luz, mente, hemisferio derecho, hemisferio izquierdo, imaginación, intuición, percepción, realidad, neurociencia, sicología. Experiencia, cultura, entorno, lenguaje, construcción de realidad, hardware y software cerebral, materia, cableado del cerebro, conexiones sinápticas, programación neurolingüística, cambio, ser, querer ser, estar siendo, Yo cuántico, meditación, micromundos, universo, tierra, unidad, Todo......."



26 de junio de 2017

ESPIRITUALIDAD Y CONCIENCIA



  Imagen: "En las fronteras del ser". Ana Luisa Muñoz Flores. alumuflores. Arte digital


La espiritualidad, palabra tan de moda en la actualidad, sigue dando lugar a numerosas interpretaciones de lo que es y de cómo manifestarla.
 
Ya dijimos que nada tiene que ver espiritualidad y religiosidad y por supuesto la espiritualidad en nada se parece ni se sustenta en ningún tipo de creencia.
 
LA ESPIRITUALIDAD LA MANIFIESTA EL SER HUMANO A TRAVÉS DE SU CONCIENCIA.
 
Cuál es el papel de las religiones convencionales en el surgi­miento de la nueva conciencia? Muchas personas ya han tomado conciencia de la diferencia entre la espiritualidad y la religión. Reconocen que el hecho de tener un credo (una serie de creencias consideradas como la verdad absoluta) no las hace espirituales, independientemente de cuál sea la naturaleza de esas creencias. En efecto, mientras más se asocia la identidad con los pensamien­tos (las creencias), más crece la separación con respecto a la di­mensión espiritual interior.
 
Muchas personas "religiosas" se en­cuentran estancadas en ese nivel. Equiparan la verdad con el pen­samiento y, puesto que están completamente identificadas con el pensamiento (su mente), se consideran las únicas poseedoras de la verdad, en un intento inconsciente por proteger su identidad. 

No se dan cuenta de las limitaciones del pensamiento. A menos de que los demás crean (piensen) lo mismo que ellas, a sus ojos, estarán equivocados; y en un pasado no muy remoto, habrían considerado justo eliminar a esos otros por esa razón. Hay quie­nes todavía piensan así en la actualidad.
 
La nueva espiritualidad, la transformación de la conciencia, comienza a surgir en gran medida por fuera de las estructuras de las religiones institucionalizadas. 

Siempre hubo reductos de espiritualidad hasta en las religiones dominadas por la mente, aunque las jerarquías institucionalizadas se sintieran amenazadas por ellos y muchas veces trataran de suprimirlos. 

La apertura a gran escala de la espiritualidad por fuera de las estructuras religiosas es un acontecimiento completamente nuevo. 

Anteriormente, esa mani­festación habría sido inconcebible, especialmente en Occidente, cultura en la cual es más grande el predominio de la mente y en donde la Iglesia cristiana tenía prácticamente la franquicia sobre la espiritualidad.
 
Esto sucede en parte como resultado de las enseñanzas espi­rituales surgidas por fuera de las religiones tradicionales, pero también debido a la influencia de las enseñanzas de los antiguos sabios orientales, que un número creciente de seguidores de las religiones tradicionales pueden dejar de identificarse con la forma, el dogma y los credos rígidos para descubrir la profundidad original oculta dentro de su propia tradición espiritual, y descu­brir al mismo tiempo la profundidad de su propio ser.
 
Se dan cuenta de que el grado de "espiritualidad" de la persona no tiene nada que ver con sus creencias sino todo que ver con su estado de conciencia. Esto determina a su vez la forma como actúan en el mundo y se relacionan con los demás.
 
Ekchart Tolle - Una nueva tierra

9 de febrero de 2017

FE, PATRIARCADO Y POLÍTICA



Imagen: José Luis Toledo Bravo


Fe, patriarcado y política


Para Leonardo Boff (2014), teólogo (1), política “es la búsqueda del bien común”. 


Según este teólogo, la fe tiene que ver con Dios y su revelación. Pero está dentro de la sociedad y es uno de los factores creadores de opinión y de decisión. “Es como una bicicleta: se vuelve efectiva en la sociedad sobre dos ruedas, la rueda de la religión y la rueda de la política. 

La rueda de la religión se concretiza por la oración, las celebraciones, las predicaciones y la lectura de las Escrituras. Por esos medios se forman convicciones que están en la base de las decisiones concretas. 

La segunda rueda es la de la política. La fe se expresa por la práctica de la justicia, de la solidaridad, y la denuncia de las opresiones. Como se ve, política aquí es sinónimo de ética. Tenemos que aprender a mantener el equilibro sobre esas dos ruedas, para poder caminar correctamente. 

La Biblia considera la rueda de la política (ética) como más importante que la rueda de la religión como culto. Sin la ética, la fe queda vacía e inoperante. Son las prácticas y no las prédicas las que cuentan para Dios. No adelanta decir «Señor, Señor» y organizar toda una celebración; es más importante hacer la voluntad del Dios-Diosa, que es amor, misericordia, justicia, cosas todas ellas prácticas, y por tanto éticas, como participar en una manifestación obrera, entrar en un sindicato o en un grupo de derechos humanos.” 

En lo concreto, fe y política se encuentran juntas en la vida de las personas. La política es una dimensión de la fe concreta de la persona en la medida en que vive la fe sobre sus dos ruedas: fe como culto y fe como ética, como práctica de justicia y como espiritualidad. La fe incluye la política, es decir: “un cristiano, por el hecho de serlo, debe comprometerse con la justicia y con el bienestar social; también debe optar por programas y personas que se aproximen lo más posible a aquello que entendió ser el proyecto de Jesús, el proyecto de Dios en la historia.” 

Del Evangelio no se deduce, dice Boff, directamente el apoyo a un determinado partido, ni el deber de votar a una persona, ni cuánto debe ser el salario mínimo. El Evangelio no ofrece soluciones, sino inspiraciones. 

Una política liberadora: no basta reformar la sociedad que está ahí; importa construir otro modelo de sociedad que permita más inclusión mediante la participación, la justicia social y la dignidad; la liberación requiere tal proyecto, cosa que una simple reforma no consigue. 

Dice al respecto que “La fe cristiana y el evangelio ofrecen criterios de orientación política, algunos de los cuales queremos enumerar: 

“-una política liberadora a partir de las mayorías pobres y excluidas: debe comenzar bien abajo, para no dejar a nadie fuera 
-una política liberadora que use métodos liberadores, o sea, que use procesos que posibiliten la participación del pueblo, de abajo para arriba, y de dentro para afuera; esa política pretende otro tipo de democracia 
-una política que use medios transparentes, como la verdad, la resistencia activa, la razón solidaria. Para la creación de una sociedad justa y pacífica los medios deben ser también justos y pacíficos...” 

Termina Boff, concluyendo: la memoria peligrosa de Jesús 

“Los cristianos no deben nunca olvidar que somos herederos de la memoria peligrosa y libertaria de Jesús. Por causa de su compromiso con el proyecto del Dios de la Vida y con los humillados y ofendidos de su tiempo, fue perseguido, hecho prisionero político, torturado y condenado en la cruz, el peor castigo político-religioso de su tiempo. Si resucitó fue para, en nombre de ese Dios de la Vida, animar la insurrección contra una política social y partidaria que penaliza al pueblo -especialmente a los más pobres-, elimina a los profetas y a los predicadores de una justicia mayor y fortalece a todos los que anhelan una sociedad nueva con una relación liberadora para con la naturaleza, para con todos/as y para con Dios.” 

En la actualidad, en Chile, se ha profundizado una política centrada en la economía de libre mercado, tomando un protagonismo especial la mercantilización de la vida humana, el extractivismo sin límites de nuestros principales recursos naturales, la privatización de los bienes comunes (educación, salud, previsión social); la precarización y flexibilidad laboral, el aumento del uso de las tarjetas de crédito (gran invención de los 80) para mantener de esa forma a una población acrítica y arribista. 

Por otro lado, amplios sectores de la población manifiestan su disconformidad a este sistema inequitativo, los empleados públicos de la salud, enfrentan a diario las injusticias sociales. El profesorado, a través del sistema municipalizado de la educación vive cada fin de año escolar la incertidumbre de las contrataciones que son dirigidas y manipuladas. 

Los campesinos/as y sus familias han sido expulsados paulatinamente del campo y una nueva geografía económica se ha instalado, erradicando la agricultura campesina para sustituirla por una economía agro exportadora de grandes extensiones de tierras agrícolas. 

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(1) Cfr. Boff, Leonardo (2014) Agenda Latinoamericana “Fe y política” Información sobre los servicios Koinonia, 2008, Brasil 

8 de diciembre de 2016

PATRIARCALISMO Y RELIGIÓN





Imagen:"Hada del fuego"-Ana Luisa Muñoz Flores


Patriarcalismo y religión


Las iglesias de las diferentes denominaciones, no se ha liberado tampoco, a lo largo de los siglos, de esta mentalidad androcéntrica. Si bien reconoce la igualdad esencial entre varones y mujeres, deja a éstas, en la práctica, en una clara situación de subordinación y de inferioridad. El funcionamiento de las estructuras eclesiásticas evidencia el arraigo que en ellas ha tenido el sistema patriarcal. 

Dice el papa Francisco (1) respecto a este tema que la Ideología de género que contradice el plan de Dios: 

“Durante su explicación, Francisco alertó contra la llamada ideología de género o teoría del género y mostró una serie de preocupaciones que se derivan de ella. Puso también una tarea para todos los creyentes y sobre todo para las familias: mostrar la belleza de la alianza del hombre y la mujer y vivirla “en el bien”. 

“Me pregunto si la considerada 'ideología de género' no se trata también de una expresión de una frustración y de resignación que busca borrar la diferencia sexual porque ya no pueden hacer frente a ella”. “Corremos el riesgo de dar un paso atrás”, alertó. 

“La eliminación de la diferencia, en efecto, es el problema, no la solución. Para resolver sus problemas de relación, el hombre y la mujer deben hablarse más, escucharse más, conocerse más, quererse más”. (VATICANO, 15 Abr. 15 / 09:41) 

Aunque las religiones se presenten a sí mismas como desligadas de compromisos con las estructuras sociales y políticas, la relación y los condicionamientos que esto implica ha resultado siempre evidente y ha propiciado relecturas y cuestionamientos de los textos. 

Los sistemas religiosos cumplen, además de sus funciones espirituales, un conjunto de funciones sociales. En la medida en que se derivan al campo de lo religioso los fenómenos y cuestiones que no son susceptibles de comprobación empírica, en la medida en que las verdades religiosas no son aptas para corroborarse. Son un campo ideal para que se manifiesten en ellas las experiencias sociales, de las que si tenemos experiencias directas. 

Así tendemos a imaginar aquello que no conocemos de acuerdo a los modelos que nos son familiares y por consiguiente nos hacemos una idea de Dios y de lo sagrado que se ajusta a las características de la sociedad de los fieles. 

La herramienta cognoscitiva de la religión es la fe y no la experiencia, pero se nutre de los datos realmente vividos, que se transforman en su modelo. De este modo, cada sociedad imaginará a los seres sagrados atribuyéndoles las características que tengan más prestigio en su propia comunidad. 

Asignar a un ser que por definición sería “espíritu puro” características de sexo, edad y raza, no nos dice mucho sobre el ser sagrado, pero nos habla de las sociedades que lo imaginaron así. 

Las tres religiones monoteístas que surgieron de un tronco común: judaísmo, cristianismo e islamismo, masculinizaron y racializaron la imagen de Dios y generaron un imaginario según el cual se lo representa (o se habla de él) como si fuera un hombre anciano. Esto significa que las sociedades en las que se produjeron inicialmente estas imágenes eran androcéntricas y sólo podían imaginar el poder y la sabiduría encarnados en representaciones masculinas. 

La filósofa Simone de Beauvoir estaba muy consciente de la función de la religión patriarcal como legitimadora del poder varonil. Ella escribió: “El hombre goza de la gran ventaja de tener un Dios que avala el código que él escribe; y como el hombre ejerce su autoridad soberana sobre las mujeres, resulta sumamente afortunado que esta autoridad le haya sido conferida por el Ser Supremo. 

Para los judíos, los mahometanos y los cristianos, entre otros, el hombre es Señor por derecho divino; el temor de Dios reprimirá, por lo tanto, cualquier impulso de rebelión de parte de la mujer pisoteada”. (2) 

En todas las épocas y bajo distintas formas las mujeres lucharon por un papel dentro de las instituciones religiosas y una posibilidad de vivir su fe sin renunciar a su autonomía. Algunas fueron santificadas, muchas (como las tildadas de brujas) castigadas duramente o quemadas vivas, la mayoría fueron ignoradas y menospreciadas. Hasta la actualidad algunas mujeres logran eludir la jerarquía eclesiástica desarrollando una relación personal con Dios. 

En relación con lo que las Escrituras dice Boff (3) de lo femenino, se percibe en los textos toda la dialéctica histórica de la lucha de los sexos y de la marginación a que ha sido sometida la mujer. 

Con el asentamiento del pueblo y la formación de las ciudades, el varón fue asumiendo cada vez más todos los instrumentos del poder social; aparece entonces un antifeminismo generalizado, especialmente en la época posterior al destierro. ~El Eclesiástico, que por una parte, tributa alabanzas a la mujer diligente. (26,1-24), manifiesta por otra un abierto antifeminismo: «Pocas maldades como la de una mujer» (25,19); “la malicia del varón procede de la mujer; vale más la malicia de un hombre que la bondad de una mujer” (42,14); 


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(1) De Juana, Álvaro (2015), Papa Francisco: Ideología de género contradice el plan de Dios, Aciprensa 

(2) Cfr.Christ, Carol P. (1994) ¿Por qué las mujeres necesitan a la Diosa? Del Cielo a la Tierra. Sello Azul, edit. De mujeres P. 161. Editorial Cuatro Vientos. Chile 
(3) Cfr. Boff, Leonardo (1979) .El rostro materno de Dios. Op cit.
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