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31 de marzo de 2017

EXPLICACIÓN DE LA REALIDAD MATERIAL Y FÍSICA


    Imagen: "Punto cero". Ana Luisa Muñoz Flores



La conectividad física

En el siglo XX, las diversas ciencias naturales llegan a descubrir la importancia de la red y de la interconectividad para la explicación de la realidad material o física. Es especialmente el caso de los descubrimientos dela física cuántica: las estructuras relacionales inmateriales como transfondo inmaterial (universo implicado) de las redes materiales(universo desplegado). A lo largo de su desarrollo en el siglo XX, la física cuántica ha evidenciado una nueva noción de realidad basada en el entrelazamiento una noción del mundo que cuestiona todas aquellas basadas en nuestra experiencia sensorial (Aczel, 2009).

Según el planteamiento del entrelazamiento, en el campo microscópico se destruye la noción de causalidad y la imposibilidad de estar a la vez en dos sitios, e incluso se destruye la noción de separación espacial.

Según la física cuántica, el entrelazamiento se puede describir como un principio de superposición que involucra dos o más partículas; es una superposición de los estados de dos o más partículas, consideradas como un sistema, de modo que aunque dichas partículas estén separadas por años luz pueden comportarse de manera coordinada: lo que le sucede a la una le sucede a la otra, sin importar la distancia.

Por otra parte, las investigaciones sobre
redes complejas de todo tipo señalan que comprender la complejidad requiere abandonar el enfoque analítico por una forma de mirar a la realidad en la que se añade un elemento esencial:
el mapa de conexiones entre los elementos única forma de dar sentido al mundo (Solé, 2009). 

La formación y crecimiento de redes complejas acaece en diversas dimensiones, en las redes de comunicación y comercio, en la formación de estructuras biológicas (funcionamiento celular), en la propagación de virus y epidemias, en el genoma, en las neuronas, los ecosistemas o internet.

Ello significa que ya no se puede reducir el todo a sus partes, puesto que las redes (esencialmente de energía e información) y sus propiedades emergentes acaban por definir la complejidad del mundo.

Como ha señalado con claridad el físico Fritjof Capra (2007), lo que nos enseña la física cuántica, y como también se verá, el misticismo, es que la sociedad moderna padece un problema que remite a una
crisis de percepción .

Existe un paradigma en franca retirada y otro resueltamente
emergente . Según el paradigma clásico el universo es concebido como un sistema mecánico compuesto de “ladrillos” elementales y básicos, el concepto del cuerpo humano como una máquina, el concepto de la vida como una lucha competitiva por la excelencia, la creencia en un ilimitado progreso material y en el crecimiento económico y tecnológico. 

Frente al viejo paradigma cartesiano y newtoniano emerge un nuevo paradigma holístico, heredero de la nueva física, que entiende el mundo más como un todo ecológico integrado(interconectado e interdependiente) que como una reunión de sus partes

.El nuevo paradigma, que Morin (2010), traduce como “paradigma de la complejidad” en el análisis de lo social, viene muy influenciado por la nueva física cuántica, sin embargo ya casi centenaria, construida por personajes como Einstein, Planck, Heisenberg, Chew, Bohr, Dirac, Bohm, Bell, Aspect oPauli, entre otros.

Para Capra (2007) existen seis criterios que definen el nuevomodo de conocimiento físico, el nuevo paradigma de pensamiento.

1.- En primer lugar, mientras en el paradigma mecanicista de la ciencia se creía que en cualquier sistema complejo la dinámica del todo podía ser comprendida a partir de las propiedades de las partes, en el nuevo paradigma las propiedades de las partes sólo se pueden comprender a través de la dinámica de la totalidad, ya que la relación entre las partes y el todo es más simétrica.

La totalidad es lo primario, y una vez comprendida su dinámica se pueden inferir, al menos en principio, las propiedades y los patrones de
interacción de las partes.

2.- En el antiguo paradigma se creía que existían estructuras fundamentales y, después, fuerzas y mecanismos a través de los cuales éstas interactuaban, lo que originaba los diferentes procesos. En el nuevo paradigma, se piensa que
el proceso es lo primario, lo básico, y que cada estructura observada es una manifestación de un proceso subyacente.

3.- La vieja imagen de la máquina propia de la física clásica ha sido sustituida por la de un
conjunto dinámico e interconectado, cuyas partes son
esencialmente interdependientes y han de ser comprendidas como modelos de un proceso cósmico. Solo indagando entre la maraña de interconexiones se pueden aislar modelos e interpretarlos como objetos.

De acuerdo con ello, el electrón puede aparecer a un tiempo como una partícula o como una onda. Ello dependerá de cómo lo observe el observador y de su naturaleza(principio de indeterminación o incertidumbre de Heisenberg).

Así, mientras en el antiguo paradigma se creía que las descripciones científicas eran objetivas, es decir, independientes del observador humano y del proceso de conocimiento, el nuevo paradigma presupone que la epistemología, entendida como la comprensión del proceso de conocimiento, debe ser incluida explícitamente en la descripción de los fenómenos naturales.

4.- Según la ciencia clásica existen leyes fundamentales, refiriéndose al fundamento, a la base del edificio del conocimiento, que debe tener cimientos firmes y sólidos (ladrillos fundamentales, ecuaciones fundamentales, constantes fundamentales, principios fundamentales).

Sin embargo, está probado que los cimientos del conocimiento científico no siempre se han mantenido sólidos, pues las grandes revoluciones científicas los han hecho tambalear. Frente a esta concepción clásica, la nueva ciencia habla más que de la
metáfora del edificio de la metáfora de la red o la telaraña,o incluso del holograma .

 Al igual que vemos la realidad que nos rodea como una red de relaciones, también nuestras descripciones, conceptos, modelos y teorías forman una red interconectada que representa los fenómenos observados.

Según esta concepción, ninguna de las propiedades de una parte del entramado es fundamental; todas ellas dependen de las propiedades de las otras partes, y la consistencia total de sus interrelaciones determinará la estructura de todo elentramado.5.- 

El paradigma cartesiano se basa en la creencia total en la seguridad del conocimiento científico (verdad absoluta), mientras que en el nuevo paradigma se reconoce que todas las teorías y conceptos científicos son limitados y aproximados. En consecuencia, la ciencia no trata con la verdad,sino con descripciones limitadas y aproximadas de la realidad. 

6.- Nuestra ciencia y nuestra tecnología se basan en la cuestionable creencia de que la comprensión de la naturaleza implica su dominio por parte del hombre, mientras que el paradigma emergente defiende un
cambio radical de valores , que implica el paso de una actitud de dominio y control sobre la naturaleza a una actitud de cooperación y no violencia.

En suma, la física cuántica ha descubierto que tanto la luz como la materia poseen una doble naturaleza, pues son a la vez partículas y ondas, lo que genera una ambigüedad de fondo en la concepción definitiva del mundo físico, o lo que se ha dado en llamar una “lógica borrosa”, una borrosidad esencial que no se deja aprehender. Esta borrosidad expresa la estructura holística y global de la realidad. 

Ello transforma la propia naturaleza óntica de larealidad (Dürr, 2009), pues las preguntas esenciales no son ¿qué hay, qué existe?, sino ¿Qué acaece?  ¿qué actúa? . La materia pura ya no es lo primario si no la relación inmaterial, el vínculo puro, lo que está en medio, la modificación, lo procesual, el devenir, los campos energéticos “de punto cero” (Haisch, 2007), la “realidad como potencialidad”, la primacía de la forma sobre la materia, o si se prefiere, la existencia de una pura estructura relacional sin soporte materialque Dürr (2009) denomina información o estructuras relacionales : lo Uno frente a las partes; las partes u objetos como materializaciones fluctuantes de lo Uno.

Interconexión e interdependencia, las esencias de la realidad física última, pero también las esencias del fenómeno social que conocemos como globalización. Por otra parte, Rupert Sheldrake (2007) convulsionó la biología cuando propuso su teoría de los campos mórficos, que venía a continuar la línea.

 Fuente:

"Hacia una nueva transcendencia global. Globalidad, espiritualidad y humanidad"


http://www.academia.edu/1617402/_Hacia_una_nueva_transcendencia_global._Globalidad_espiritualidad_y_humanidad_




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25 de marzo de 2017

LA ENERGÍA FEMENINA SE PRESENTA COMO UNA OPCIÓN IDEAL PARA GUIAR LA OPORTUNIDAD DE UNA TRANSMUTACIÓN MASIVA QUE TENEMOS FRENTE A NOSOTROS; SU APROVECHAMIENTO PODRÍA TRAERNOS UNA LUMINOSA EVOLUCIÓN O, EN EL CASO CONTRARIO, AL COLAPSO DEFINITIVO DE NUESTRA ESPECIE.

                  Imagen: "Yo soy más allá". Ana Luisa Muñoz Flores



Transformación acelerada, tenaz desmitificación, y reinvención colectiva son algunos de vívidos patrones que moldean el escenario compartido. La creatividad gana terreno al conocimiento sistematizado, inercia que celebramos no por que el arte de crear haya muerto sino por que las nuestro espectro sociocultural fue relegándolo a escalas poco dignas.

Los pilares de la ciencia continúan tambaléandose, se habla de innovadores conceptos en los campos de la física, la biología, la astronomía, y el resto de las disciplinas que rigen en buena medida nuestro modelo de realidad. ¿Pero es acaso esta esperanzadora transmutación de paradigmas razón suficiente para suponer el retorno de la Divinidad Femenina?

Dentro de una cultura occidental que debido a su ideología esencialmente dominante se ha logrado imponer sobre el resto de las corrientes culturales, resulta más o menos obvia su predilección por la energía masculina. 

Centros urbanos que alegóricamente proyectan bosques tejidos a partir de fálicas edificaciones, el constante sometimiento del lado activo de las mujeres, el enaltecimiento de patrones conductuales ligados a la masculinidad.

Son todos rasgos característicos de un largo esfuerzo, tal vez oscuramente estratégico u quizá simplemente desafortunado, dirigido a diluir el equilibrio de fuerzas entre ambos géneros.  Sin embargo, luego de varios siglos, parece que los defectos estructurales de esta cosmología enfáticamente masculina comienzan a forzar la balanza y parecen exigir el retorno de la Gran Diosa Madre.

Pero más allá de una necesidad esotérica por canalizar la feminidad de quien firma este texto, y la cual tal vez traduzco en una esperanza subjetiva, lo cierto es que existen diversos factores que sugieren la posibilidad de que la Divinidad Femenina, la Gran Diosa, pueda retomar el lugar que cósmicamente le corresponde:

a) El gradual pero constante restablecimiento de jerarquías en manos de las mujeres, tanto en el ámbito laboral, como en el político y el intelectual es un argumento significativo para reforzar esta hipótesis.

b) La masiva atención que se ha generado en torno al eco-lifestyle y la conciencia medioambiental, que por más que este inmersa en una relativa frivolidad a fin de cuentas representa un llamado masivo a reconectarnos con el alma de planeta, una esencia innegablemente femenina, que ha sido constatada a través de múltiples proyecciones mitológicas: Demeter, Eris, Gaia, Pachamama,  Sophia, etc…

c) La incesante devoción que generan algunos íconos como el de la Virgen de Guadalupe (y su némesis la Santa Muerte) principalmente en México, las diosas Kali o Ganga (la deidad proyectada en el Río Ganges) en India, o incluso La Meca (esa inspiradora roca que se recorre circularmente), entre los islámicos, que de algún modo representan nuestra entrañable relación con el que pudiera considerarse como el arquetipo más poderoso o al menos más necesario en la evolución psicomística de la humanidad: el de la madre.

d) El ancestral arraigo espiritual que se ha mantenido a pesar de las tendencias patriarcales ante la Triple Diosa. También conocida como la Gran Diosa, este culto ha sido pieza fundamental del estudio mitopoético de Robert Graves. 

Esta deidad femenina, originaria de Bretaña, ha tenido que ser trasladado a la penumbra convirtiéndose en una devoción cuasi bruja pero que a la vez se refleja en la histórica predilección del pueblo británico ha ser gobernado por una reina. 

Pero regresando a una actualidad menos etérea resulta innegable que el 'desarrollo' reciente de las sociedades, proceso encabezado el cual por un occidente fálico, ha resultado en un deterioramiento de la calidad de vida en general, un  empobrecimiento de la condición moral de la población, así como otros factores que resultan en un diseño fallido de nuestra realidad geopolítica, económica y sociocultural. 

Y ante este escenario es difícil no contemplar la necesidad del retorno de lo femenino para equilibrar los patrones dominantes, y poco benéficos, que instauramos en los últimos tiempos.

Durante el último Congreso de la Paz realizado en Vancouver, Canadá, el Dalai Lama, el líder espiritual de los tibetanos lanzó una contundente afirmación, la cual celebré en extremo a pesar de que en lo personal no me genera una afinidad especial este personaje, en la que profetizó: "La salvación del mundo será orquestada por la mujer occidental". 

Pero  más allá de reafirmar la posibilidad del retorno de la diosa, lo intersante es la reflexión que detona alrededor de un compromiso fundamental que las mujeres, especialmente las de occidente pues han vivido en las entrañas del pulso fálico, deberán asumir para proyectarse, unficadas, como estrella polar que oriente la transformación psicoplanetar.

Finalmente también es importante recalcar que el objetivo final de la evolución humana reside en el equilibrio entre ambas energías, la masculina y la femenina, pues solo así catalizaremos la misión cósmica que, quiero pensar, nos fue explícitamente asignada. 

Pero para ello sin duda deberemos pasar por un proceso de "feminización" el cual solo podrá ser guiado por las mujeres , recurriendo a aptitudes como la creatividad, la contemplación, la paciencia, y la purificación. 

Por otro lado, los hombres deberán de corresponder la danza iniciada por ellas y, cuando sea el momento oportuno, de la pista de baile emergerá un ombligo gigantesco, como la némesis de las plagas apocalípticas, que a la vez se transformará en un sendero. 

Cuando seamos capaces de andarlo conjuntamente, tal vez nuestra misión habrá sido consumada y la nirvánica fiesta será inaugurada.

El pulso de la Divinidad Femenina resuena cada vez más claramente. El retorno de la Diosa se presenta como recurso ya no solo estimulante y armónico, sino vital, para dirigir con lucidez la transmutación de paradigmas. 

El planeta parece urgido de sacudirse el desequilibrio masculino que le impusimos durante siglos, la presencia maternal (contemplada desde una perspectiva planetaria) debe ser enaltecida, el dulce caos femenino toca a la puerta… y sería fatal para la especie humana ignorar una vez más su llamado.






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